Un clavo saca otro clavo

Hay un tema en el estado Táchira del que se ha hablado hasta la saciedad, convirtiéndolo en tedioso y repetitivo, pero que no puede ser suprimido de la memoria del aficionado al fútbol porque aún no ha sido solucionado. Hablo de la célebre e idealizada sede deportiva y social propia del Deportivo Táchira.

El ‘Carrusel Aurinegro’ es considerado uno de los equipos con mayor historia en el balompié venezolano y el más popular de todos. En 36 años de existencia, el Deportivo Táchira presume de infinidad de buenos jugadores y técnicos, seis campeonatos absolutos y participación en más Copas Libertadores de América que cualquier otro conjunto criollo, pero carece de una cancha propia medianamente acondicionada para el uso de una institución de fútbol profesional.

Varios puñados de directivos han manejado al equipo atigrado, recuerdo a los que mi edad me permite: José Neira Celis, Sergio Omar Calderón, Miriam Martínez, Alfredo Oligino. Otros los conozco gracias a los libros, las revistas y los cuentos de mi viejo. Algunos prometieron la sede, la mayoría prefirió no meterse en un lio y gambetear la cuestión.

En asuntos de amor algunos recurren a aquello de ‘un clavo saca otro clavo’, en el deporte aplica en determinadas ocasiones. El viernes pasado fue anunciado en el sitio web oficial del Deportivo Táchira un acuerdo de comodato con el Ministerio del Deporte para hacer uso de la cancha alterna de Pueblo Nuevo como sede administrativa y deportiva.

Sepamos separar una cosa de otra, sin duda alguna es positivo que el equipo aurinegro pueda contar, gracias a esta alianza, con instalaciones que le permitan trabajar día a día con tranquilidad. Durante el tiempo que dure el pacto no tendrán que volver a mendigar por una cancha para entrenar.

El problema es que las instalaciones siguen sin pertenecer al Deportivo Táchira, son prestadas. La definición de comodato dice: “Contrato por el cual se da o recibe prestada una cosa que no se gasta ni se destruye con la obligación de restituirla”. Está más claro que el gol mal anulado a los ingleses contra los alemanes en el pasado mundial.

Apenas unos meses atrás los dirigentes del equipo hicieron pública su decisión de adquirir un terreno para iniciar la construcción de la sede, su firmeza les llevó incluso a iniciar una campaña en radio para que les hicieran llegar información sobre posibles propiedades en venta. No fueron más que palabras, de aquello nada.

El comodato es una cortina de humo para que la afición y los medios olviden la promesa de las instalaciones propias, o eso parece, y es cuando el refrán de los clavos no parece tan disparatado. Llegará el día que concluya el convenio con el Ministerio y regresen los dolores de cabeza, no tendrá el Deportivo Táchira ni un estante propio dónde guardar sus trofeos y en ese momento todos se acordarán de las viejas promesas. Por eso queda esperar que el ánimo de los directivos de adquirir un pedazo de tierra no haya desaparecido con la llegada de la cancha prestada.


Por Gustavo Contreras León

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